La primera pregunta de toda primera reunión es la misma: ¿cuánto me va a costar? La respuesta honesta es un rango, y quien te dé una cifra exacta sin haber visto tu terreno te está vendiendo algo.
En Xalapa, una obra de vivienda bien ejecutada se mueve en un rango amplio según el nivel de acabados. Lo que casi nadie te explica es qué mueve ese número: la pendiente del terreno (Xalapa tiene poca tierra plana y la excavación se cobra), el tipo de cimentación que exige el suelo, el claro estructural que quieras librar sin columnas, y sobre todo los acabados, que es donde el presupuesto se dispara o se contiene.
El error más caro es elegir por precio. Un presupuesto que llega 20% abajo del resto normalmente no incluye algo: instalaciones, limpieza, desperdicio, o el «extra» que aparecerá en la estimación del cuarto mes. Pide catálogo de conceptos por partidas, con volúmenes y precios unitarios. Si no te lo pueden dar, no tienen presupuesto — tienen una corazonada.
Y reserva un 10% de imprevistos. Toda obra los tiene. La diferencia entre un despacho serio y uno que no lo es no es que no aparezcan: es que te avise antes.
Escrito por Arq. Dorian Yair Rodríguez
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