Primera reunión
Nos sentamos a escuchar qué imaginas, para qué lo quieres y con cuánto cuentas. Salimos de ahí con el alcance claro y sin compromiso. No la cobramos.
Nos sentamos a escuchar qué imaginas, para qué lo quieres y con cuánto cuentas. Salimos de ahí con el alcance claro y sin compromiso. No la cobramos.
Vamos al terreno o al inmueble: medidas, niveles, colindancias, orientación, servicios y lo que la vista no perdona. Sin esto, todo lo demás es adivinar.
La primera propuesta: partido arquitectónico, zonificación y volumetría. Aquí discutimos ideas, no acabados. Es el momento barato de cambiar de opinión.
La idea se vuelve plantas, cortes y fachadas, más los renders para que la veas antes de que exista. Se ajusta contigo hasta que la casa sea la tuya.
El paquete con el que se construye: arquitectónico, estructural, instalaciones, albañilería y detalles. Es el documento que evita las sorpresas caras.
Catálogo de conceptos por partidas, con volúmenes y precios unitarios. Abierto: puedes ver de dónde sale cada número y decidir dónde ajustar.
Arrancamos con calendario y bitácora. Recibes reporte de avance y foto de obra, y el arquitecto del proyecto te visita en campo. Los cambios se autorizan por escrito.
Recorrido final contigo, lista de detalles, corrección, y entrega de llaves con planos as-built, manuales y garantía por escrito.
Alcance, calendario, forma de pago y penalizaciones. Los dos sabemos a qué le entramos.
Catálogo por partidas con volúmenes y precios unitarios. Puedes ver de dónde sale cada número.
Todo cambio se cotiza y se autoriza antes de ejecutarse. Nunca te enteras del costo después.
Planos as-built, manuales de instalaciones y garantía escrita el día de la entrega.
Ya sea que tengas sólo el terreno o un proyecto a medias, dinos dónde vas y te decimos cuál es el siguiente paso.